Être ou ne pas être Charlie: telle est la question

Lo ocurrido en París ha dejado consternado a medio mundo.

Y digo medio, porque la otra mitad no tiene radio, ni tele, ni teléfono, ni whatsapp para saber al minuto quien asistió en primera linea a la marcha parisina organizada por la clase política para protestar por los 20 muertos en los atentados del pasado fin de semana, dar una imagen de unidad en contra del terrorismo y gritar a favor de la libertad de expresión.

No. No encontrarán solución si piensan que el remedio es aumentar los esfuerzos en seguridad, en pro de la libertad o la lucha por ciertos valores a los que obviamente nos adherimos la mayoría de los ciudadanos.

Sin embargo esta violencia atroz y en cierto punto incomprensible no es un problema de religiones ni de culturas.

Es un problema invisible y desesperado de desamparo durante la primera infancia: estamos igual de mal en todas partes. Nacemos iguales en todos los rincones del planeta: hombres buenos. El problema radica en que al no haber sido suficientemente amados durante la niñez, luego buscamos resguardo y pertenencia en cualquier lugar. Un grupo cerrado y protector con una ideología cualquiera puede “hacernos sentir” que somos valiosos.

Porque finalmente, el valor que le damos a nuestra vida -y a la vida de los otros- es proporcional al deseo de vivir.

Y ese deseo de vivir está arraigado en la vivencia interna de haber sido -o no haber sido- amados al inicio de nuestras vidas.

No. No necesitamos protección militar, señores políticos.

Necesitamos que nos devuelvan nuestro derecho a poder dedicarle tiempo a nuestras familias de una manera digna.

Tiempo.

Solucionen eso, y habrán allanado gran parte del camino.

Anuncis

Educación Especial

Desde la concepción de “idiota profundo” pasando por la de “subnormal” o “mongolo” hasta llegar a la de “dificultades de aprendizaje” o “discapacidad” ha tenido que pasar mucho tiempo.
¿Qué pensar de esta evolución histórica que justo estoy empezando a descubrir?
Leyendo el temario, tengo momentos de rabia y vergüenza por las injusticias, vejaciones y maltrato. Por el infanticidio o el rechazo a los “inútiles”; Por todo el sufrimiento que ha sido provocado a estas personas “inocentes” como les llamaron en algún tiempo. Impotencia también de saber que la sociedad no parece haber cambiado mucho como para aceptar la riqueza de la diversidad. Todos compramos las mismas barras de pan sacadas del mismo molde. Todos vestimos del Zara y tenemos un portátil y un teléfono Android.
Todos estamos cortados por las mismas tijeras.
Damos por descontado que vivimos en un país en el que los recursos son reducidos, lo cual actualiza permanentemente el desafío de conciliar el interés general con las necesidades particulares y específicas de las personas con discapacidad y sus familiares.
¿Qué opino de la Educación Especial? Que es una de las labores profesionales más nobles y desinteresadas, que hace de estos educadores unas personas excepcionales.
Una labor que avanza en silencio, sin aspavientos, sin brillo para los demás y a veces entre la desesperación y cansancio de una madre de un niño hiperactivo, de los ataques de maestros que rechazan la integración educativa, e incluso de padres de familia que no quieren que sus hijos trabajen junto a un discapacitado.
¿Hasta cuándo? ¿Cuándo llegará el cambio? ¿Será el siglo XXI la etapa de la inclusión en nuestro país?
La Educación Especial es la gran desconocida para muchos sectores de la sociedad.
Ya ha pasado el tiempo de las vergüenzas, de modelos médicos, y demás bobadas.
Es momento de abrir el espacio que se necesita para una atención a todo tipo de alumnado dentro del sistema educativo ordinario.
Solo cabe preguntar: y nosotros, ¿dónde nos colocamos?, ¿estamos dispuestos a asumir este impostergable reto?

¡Túmbala!



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“Pero qué es eso? Por Dios!”

No hay palabras para expresar la indignación que sentimos cuando desde la Torre del Oro, descubrimos aquella enorme estructura vertical que se alzaba detrás del Puente de Triana.

Al llegar a casa, me lancé sobre el ordenador en busca de un generoso número de razones por las que se ha autorizado a edificar semejante aberración. Sin éxito.

Aliviada, encontré esta página en la que luchan por su demolición.

¡Al suelo con ella!

Nerium Park

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Nerium Park habla de la exclusión a todos los niveles, de la facilidad con la que podemos pasar de estar dentro o fuera del sistema, de la fragilidad de las relaciones personales y de las perversiones y trampas de las promesas del capitalismo.

Diría – si no me equivoco – que los thrillers no son muy habituales, al escenario. Y que cuando lo son, no siempre consiguen crear el clima de inquietud o pánico que el género reclama y que, por lógica, deberíamos esperar.

Un gran aplauso para Josep Maria Miró y todo su equipo que ha hecho posible este gran montaje – ganador del último premio Quim Masó y del Jaume Vidal y Alcover para textos teatrales – gracias al cual, al salir de la sala, la mayoría teníamos muy claro que a un piso de una urbanización fantasma, no nos iríamos ni de okupas.

Ayer Albert me regaló una obra de teatro. Una BUENA obra de teatro.

Gràcies!

“El reto de ser padres”, Josep Knobel Freud

El viernes pasado asistí a una de sus conferencias, Sr Knobel Freud.

Lo hice a ciegas. Ni me había leído su libro ni lo conocía a usted.

Había curioseado su página web y le había confiado una duda en la pestaña que habitualmente utiliza para responder consultas. Tuve la grata sorpresa de haber recibido notícias suyas no a continuación de mi pregunta, como suele usted hacer publicando su respuesta en la web, sino via mail. Un trato que encontré grato y muy personalizado pese a que su contestación fue tan general que no decía nada en concreto. La antesala de lo que sería su discurso en la conferencia.

Pero había visto el tríptico informativo en la sala de espera de nuestro pediatra de confianza y el cartel publicitario a las puertas de la escuela de mis hijos. Todo esto sumado a la curiosidad que despierta el apellido que usted no esconde y del que tanto se jacta, me animó a asistir a escucharle.

He de confesarle, antes de que continúe leyendo, que me sorprendió la cantidad de estupideces que usted pudo vomitar en tan poco tiempo.

Lo suyo es ignorancia con mayúsculas. Apología al maltrato infantil.

Ahora resulta que no sólo se considera psicoanalista sino que es además ginecólogo, pediatra, matrona, neurólogo, sociólogo, educador social y tantas más especialidades cuyas temáticas no tuvo miedo a tocar cual profesional más cualificado.

“Límites y más límites”, repitió incansablemente. ¿Qué sería de la humanidad si no le pusiéramos límites a los niños?

No, Sr Knobel Freud, ni mis hijos ni los hijos de todos los que estábamos escuchándole son unos malcriados de nacimiento.

Usted mejor que nadie debería saber que los niños merecen ser tratados de la misma manera en que todos queremos ser tratados: con amabilidad y comprensión, dignidad y respeto.

A mi entender, la única clase de disciplina que realmente merece la pena es aquella que algún día permita a mis hijos hacer y comportarse correctamente, aun cuando nadie les esté mirando.

No, Sr Knobel Freud, ninguno de nuestros hijos será un delincuente por no haber llevado a cabo sus cuartelarias recomendaciones. Ninguno de ellos será o no homosexual por haber disfrutado de una lactancia prolongada. Ninguno necesitará tratamiento psicológico por ducharse con sus padres, o por dormir con ellos siempre o puntualmente. Muy a su pesar, ni uno solo necesitará hacer terapia con usted porque no les dimos una bofetada a tiempo.

Usted defiende el hogar disciplinado, en el que los niños no tienen derechos y critica el hogar desmoralizado, en el que los niños tienen todos los derechos.

En cambio, en ningún momento fue capaz de afirmar que puede existir, debe existir y de hecho existe el hogar APROPIADO, en que los niños y adultos tienen los mismos derechos. Sepa usted que los niños son muy prudentes y no tardan en aceptar las reglas sociales.

He de decirle también que como consultor de lactancia no tiene ningún futuro:

“El pecho se da a demanda de la madre, es decir, cada tres horas o a intervalos de tiempo que ella decida”

apostilló usted sin escrúpulos.

Señor Knobel Freud, tal y como recomienda la OMS, el pecho se da a demanda. A demanda quiere decir a demanda. Y a demanda es a demanda. ¿Qué parte de “a demanda” no entiende?

Finalmente he de hacerle saber que hay un aspecto en que estamos totalmente de acuerdo: yo no soy amiga de mis hijos, soy su madre. Mis hijos no esperan amistad de sus progenitores, sino contención y apoyo, que les cubra ciertas necesidades, que les muestre el camino y que los deje avanzar con sus propios pies… Y si esto es lo que necesitan, sus recomendaciones estorban.

No, Sr Knobel Freud, su afable acento sudamericano y su tono jocoso no hacían ninguna gracia. Es usted digno de una buena chirigota en el Gran Teatro Falla.

Como usted bien dijo al comienzo de su discurso, “los niños no nacen con un manual de instrucciones”.

No son robots. Ni ellos ni nosotros. Por suerte.

Il, Elle, Hen – La pédagogie neutre selon la Suède

Me quedé despierta hasta bien pasadas las doce, absorta en el reportaje que ofrecía la televisión cultural franco-alemana ARTE.

Y, he de confesar que una vez finalizado, continúo sin entender el objetivo de lo que se hace llamar “pedagogía neutra” de la escuela sueca Egalia.

En este centro de preescolar de Estocolmo, los profesores evitan utilizar palabras como “él” o “ella” y se dirigen a los niños como “amigos”.

Los pronombres “han” y “hon” (él y ella), han sido sustituidos en la  por “hen”, una palabra confeccionada que no existe en sueco pero que es utilizada por las feministas y homosexuales. “Usamos la palabra ‘hen’’ por ejemplo cuando un médico, policía, electricista o fontanero o viene al jardín de infancia. Decimos “Hen vendrá mañana a las dos”.

Desde el color y la ubicación de los juguetes a la selección de los libros, cada detalle ha sido planeado cuidadosamente para que los niños no caigan en estereotipos de género. Todo está estudiado al punto de que los Legos son colocados en la cocina para sugerir que no existen barreras entre cocinar y construir y que ambas actividades tienen el mismo valor. Se han censurado los clásicos cuentos de princesas, piratas, soldados y aventureros y se ha dado paso preferente a libros que lidian con parejas homosexuales, padres solteros o niños adoptados.

“Cuando se juega a “la casita” y alguien pide ser “la mamá”, se les dice a los niños que pueden haber varias mamás”

Gender neutral ... Egalia's pedagogic emotion dolls

Gender neutral … Egalia’s pedagogic emotion dolls

El experimento busca conseguir una sociedad más igualitaria que permita a las personas expresarse como individuos a su máximo potencial sin las limitaciones de los estereotipos. Pero, ¿es esto posible?

¿Es necesario esconder nuestras diferencias para poder respetarnos en un entorno de igualdad?

Yo creo que el fin no justifica los medios.

Puedo entender la intención moral del proyecto y la comparto abiertamente. Pero estoy convencida de que  no es necesario hacer invento alguno para trasladar a los niños la noción de igualdad y respeto.

No es necesario censurar clásicos para eliminar diferencias de género.

No es necesario colocar los legos en lugares estratégicos para equiparar los juegos de rol con los que requieren ciertas habilidades.

No es necesario retirar juguetes que hagan la más mínima referencia a los roles de la mujer y el varón.

Los niños (y las niñas) pueden jugar a hacer la comida, a conducir tractores, a ser soldados, piratas, indios o vaqueros, sin que sus padres tengan nada que temer.

No me imagino a mis hijos disfrutando sólo con juegos que se reducen a acomodar figuras geométricas muy “neutras”. Sus pasatiempos predilectos son cocinar y disfrazarse de lo que haga falta. Son libres.

A Sergi le gusta el rosa, guisa y se viste de princesa. ¿Y qué?

Martí adora ser un pirata y un soldado medieval. ¿He de prohibirle entonces que lo haga para evitar que sea un violento y desalmado adolescente?

No se trata de censurar información sino de todo lo contrario. De responder a sus preguntas y curiosidades con la máxima naturalidad. De acompañarlos en el camino hacia esta sociedad compleja en la que vivimos, llamando a cada cosa por su nombre: al pan, pan, y al vino, vino.

Como decía Mandela “Ser libre no es solamente desamarrarse las propias cadenas, sino vivir en una forma que respete y mejore la libertad de los demás”.

El video está disponible en la página de ARTE, y no tiene desperdicio.

Une immersion auprès des enfants et des éducateurs d’une école maternelle de Stockholm qui applique une pédagogie singulière destinée à neutraliser les stéréotypes de genre.

Dirigées par Lotta Rajalin, les écoles maternelles Nicolaigården et Egalia, à Stockholm, ont été parmi les premières à appliquer la pédagogie neutre en 1998, date à laquelle le gouvernement suédois a lancé une campagne de lutte contre les stéréotypes de genre dans l’éducation. Cette méthode destinée à promouvoir l’égalité des sexes dès la petite enfance recourt notamment à l’emploi du pronom indifférencié hen pour remplacer “il” ou “elle”. De la première réunion, où Lotta accueille les nouveaux parents, aux scènes de la vie scolaire, les réalisateurs tentent de saisir les clés de cette pédagogie mais aussi les réticences voire les polémiques qu’elle suscite, tout en suivant quelques enfants dans leur famille. Parmi eux, Justus, 5 ans, qui aime à s’habiller en robe, et Lou, 2 ans, qui a deux mamans…

Ni fille, ni garçon

Mettre une jupe à tout le monde pour une danse, proposer à un enfant des couleurs, des jouets et des vêtements sans distinction de sexe, et surtout préconiser l’emploi du pronom neutre hen… Le documentaire montre comment, en tentant de “neutraliser” les genres imposés par nos sociétés, parents et éducateurs se heurtent d’abord aux préjugés et aux traditions. Il pointe aussi certains effets pervers de cette méthode – comme cette petite fille qui veut uniquement s’habiller en rose par réaction – et souligne les charges, parfois virulentes, qu’elle suscite. À l’instar de cette émission de télévision australienne qui se moque ouvertement de la méthode ou, pire, de ces multiples lettres de menaces reçues par l’école qui accusent les éducateurs – traités au passage de “féministes talibans” – de vouloir “homosexualiser” les enfants.

Costa Gavras: Le capital (2012)

Le capital

El Cineclub de les Valls ha programat per la sessió del dia de demà 12 de juny del 2013, la darrera pel·lícula de Costa-Gavras, Le capital.

És un thriller que ens ha funcionat molt bé perquè posa en escena la complexa temàtica financera i especuladora d’una manera entretinguda i amb un to cínic.

La películ·la centra el discurs sobre el combinat explosiu; acomiadament laboral i especulació.

Justament sobre aquests temes aquest cap de setmana vam descobrir les reflexions del professor B. Friot que no ens han deixat gens indiferents.

Mentre mirava la pel·lícula no podia evitar de posar en relació algunes de les idees que defensa amb una gran força intel·lectual aquest senyor:

Bernard Friot
Economiste et sociologue

Bernard Friot est sociologue, économiste, professeur émérite à l’Université de Nanterre et membre de l’Institut Européen du Salariat. Ses recherches portent sur la sociologie du salariat et il est notamment l’auteur de « L’enjeu des retraites » en 2010, de « Puissances du salariat » en 2012  et  de « L’enjeu du salaire » dans lequel il réfléchit à l’avènement d’un salaire universel à vie dont la gestion serait confiée à la sécurité sociale. Un salaire qui remplacerait totalement les revenus du travail, que l’on commencerait à toucher à 18 ans et qui s’échelonnerait entre 1500 et 6000 euros en fonction des qualifications. (Font: Ce soir ou jamais, France 2)

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