Deporte y lactancia. Correr y dar la teta

2013-07-14 07.43.08

Me habitué a correr cada mañana.

Ya no recuerdo cuando empecé. ¿Dos años más o menos? Albert, corrígeme si me equivoco.

No tengo un plan de entrenamiento específico. Lo hago como creo conveniente y aprendo sobre la marcha.

Me levanto, me coloco mi ropa y zapatos deportivos y ¡a la calle!

Después del parto de Leo, una vez bien pasada la cuarentena, pude empezar a correr despacio y sin complicaciones.

Poco a poco se va a recuperando la forma.

Llevo conmigo un pulsómetro que Albert me regaló y que está configurado con todos los datos de mi querido marido… llámale tonto.

Pero lo utilizo igualmente porque sí que me parece interesante conocer la frecuencia cardíaca media de cada ejercicio. Ahora marca 134 pulsaciones y según Albert, éste es un número interesante.

Inteligente máquina el cuerpo humano.

Mi recorrido diario no tiene ningún secreto. Podéis echarle un vistazo aquí.

Ya veis, nada del otro mundo… Si alguien se anima, sepa que a quien madruga…

Procuro dar el pecho antes de salir para llevar menos peso y que no se salga la leche, pues con el rozamiento al correr, se estimula el pezón y acabas empapándote.

Dicen algunos estudios que no conviene dar el pecho después del ejercicio porque la leche contiene sustancias producidas por el esfuerzo que pueden ser estimulantes o de mal sabor para el bebé. Pero mi experiencia es completamente diferente.

En mi caso, es un ejercicio relajado y la leche debe estar llena de endorfinas y vete tú a saber de cuántas cosas más…

Al volver, Leo me recibe con su cara llena de luz, una sonrisa pura y esos ojazos que nos tienen a todos enamoraos. Me persigue riendo y gateando por toda la casa hasta que lo cojo en brazos; y mientras él desayuna, yo disfruto del placer de descubrir que el día justo acaba de empezar.

Supongo que la maternidad me ha ensañado a organizarme mejor: realmente, correr es un ejercicio que requiere poco tiempo y que me ayuda psicológicamente, físicamente, como mujer y como madre.

Cómo hacer un Mei Tai fácil y rápido

Muchas son las razones por las que llevo a mi bebé en brazos, pero la primera, más sencilla y evidente que me viene a la mente cuando me hago esta pregunta es: porque da gusto.

Así, simple y llanamente.

Guardarlo cerca para regalarle besos y caricias todo el tiempo, mirarle a los ojos, olerle, hablarle… teniendo además las manos libres es… ¡genial!

Estamos felices con nuestra bandolera. La utilizamos cada día, incluso para llevar a Leo por casa.

Pero hace unas semanas fuimos a la montaña y eché en falta un punto más de apoyo en el hombro que queda libre.

Busqué en la red una alternativa ergonómica, cómoda, fácil de colocar…

Y  descubrí el Mei Tai: un portabebé de origen oriental.

Consta de un rectángulo de tela y cuatro tiras que se anudan a la cintura. Es similar a una mochila, pero su ajuste se realiza mediante nudos sencillos.

Y aprovechando una tarde de lluvia, me animé a coser uno con todo el cariño del mundo.

Compré 1m x 2,80m de loneta y corté así:

  •  2 piezas de 2 metros por 28 cm (tirantes superiores)
  • 1 pieza de 2 metros por 30 cm (tirante inferior)
  • 2 piezas de 42*60 ( caras del cuerpo)

Dudaba de utilizar acolchado.

Al final decidí contar con él, pero sólo para los tirantes.

Compré guata y de ella corté:

  • 2 piezas de 13cm x 40cm (acolchado de los tirantes superiores)
  • 1 pieza de 13cm x 40cm (acolchado de la cintura)

He aquí la disposición de piezas, con la mejor caligrafía de un ayudante muy especial:

P1010322

He seguido los pasos de este tutorial y me ha ido muy bien.

Y aquí el resultado:

P1010345

Pas mal…

Ponérselo es simple, fácil, rápido y realmente cómodo.

Como veis, superó la prueba del control de calidad con éxito:

P1010346

Por último, como bien manda la tradición de las etnias del suroeste de China, sólo me faltaría bordarle bonitos motivos auspiciosos que expresen mis mejores deseos para Leo.

Creo que el bordado quedará pendiente para la próxima tarde de lluvia…

Me ha resultado tan fácil que… ¿quien quiere también un mei tai?

Sinceramente, he descubierto un universo muy amplio. Hay toda una red social al respecto y es realmente interesante.

Pero la filosofía del porteo va más allá de llevar al bebé en brazos, y eso, ya es tema aparte.

Por suerte, la semana que viene podré asistir a un taller de porteig organizado por vez primera en Andorra.

¿Quien más se apunta?

Leche materna… de sabores

Mama, hoy no me ha gustado tanto tu leche.

– ¿Por qué?

– ¡Porque hoy tenía gusto a espárragos!

Sergi confirma lo que había leído en alguna ocasión… ¡Una leche digna de los más finos paladares!

Aquí un artículo desenfadado al respecto.

Al final resultará que Los Panchos tenían razón…

Tanto tiempo disfrutamos de este amor 
nuestras almas se acercaron tanto así 
que yo guardo tu sabor 
pero tú llevas también, sabor a mí. 
Si negaras mi presencia en tu vivir 
bastaría con abrazarte y conversar 
tanta vida yo te di 
que por fuerza tienes ya, sabor a mí. 

No pretendo, ser tu dueño, 
no soy nada yo no tengo vanidad 
de mi vida, doy lo bueno, 
soy tan pobre que otra cosa puedo dar. 

Pasarán más de mil años, muchos más 
yo no sé si tenga amor, la eternidad 
pero allá tal como aquí, 
en la boca llevarás, sabor a mí.

Los números de 2012

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2012 de este blog.

Aquí hay un extracto:

4,329 films were submitted to the 2012 Cannes Film Festival. This blog had 21.000 views in 2012. If each view were a film, this blog would power 5 Film Festivals

Haz click para ver el reporte completo.

Teta para todos: inmunizándonos

Nos gustan mucho los mercados de segunda mano, y siempre que podemos nos equipamos de alguna cosa que a otros ya les dio servicio.

En el último que montaron al lado de casa, en la Plaza Guillemó, los niños se quedaron unos puzzles y yo, para mi sorpresa, me equipé de un sacaleches manual, a estrenar, por el módico precio de tres euros.

La señora que lo revendía me explicaba con tristeza que por unas complicaciones tras el parto, no había podido amamantar a su bebé…

Al quedármelo no estaba pensando en estimular el pecho ni mucho menos.

Sinceramente, montar una tienda de leche materna utilizando la producción excedente no entra en mis planes anticrisis…

Pero por tres euros… me lo quedé.

Como digo, no estaba en mis planes utilizarlo, pero al día siguiente de volver del hospital con Leo en brazos, y después de que el bebé quedase saciado con solo la mitad de un pecho, necesité un poco de ayuda para aliviar el resto.

Así fue como finalmente le di uso.

Y al tener la leche en un recipiente, no dudé en ofrecerla a los niños, que por cierto pronto cumplirán cuatro añazos bien sanotes.

Y madre mía, qué éxito.

– Mama, ¡sale ya calentita! –

Desde aquel día, Martí y Sergi reciben su pequeña ración diaria de millones de glóbulos blancos que les ayudarán, espero, a combatir todo tipo de enfermedades, células vivas, anticuerpos y una larga lista de otros factores antivirales, antibacterianos y antiparásitarios.

Cuando se la beben, me hacen pensar en el anuncio del Actimel…

“Refuerza tus defensas”

Y, escribiendo esto, no he podido evitar buscar los ingredientes de la botellita milagrosa de Danone: leche descremada, jarabe de azúcar (sacarosa), leche concentrada o leche descremada en polvo, crema de leche, dextrosa, cultivos de yogur y Lactobacillus casei IMUNITASS.

Definitivamente y modestia aparte, la mía es mejor.

Destete

Dos años y nueve meses dando la teta.

¿Poco?

¿Mucho?

¿Demasiado?

No pretendo batir ningún Record Guinness.

Amamantarlos no fue ninguna decisión tomada de antemano. Fue y punto.

Dar la teta es mi segunda gran historia de amor.

No lo hice ni lo hago porque la leche materna aporte todos los nutrientes al bebé, o refuerce su sistema inmunológico y ayude a protegerle de enfermedades, disminuya la mortalidad infantil o fomente el desarrollo intelectual…

No hubo lugar a otras opciones porque de pequeña así lo vi hacer a mi madre con mis tres hermanas. Gracias mamá.

Sea cual fuere la razón por la que doy el pecho, siempre me sorprenderá cómo las características de la leche materna se mantienen y adaptan según van evolucionando las necesidades del bebé y según el momento del proceso destete en el que nos encontremos. A menor hambre, menos succión y menor estimulación para el pecho, que produce menos leche.

Existen algunos estudios que evalúan los cambios en la composición de la leche materna durante el proceso del destete: la concentración de proteínas aumenta hasta el 142% del basal, los lípidos mantienen su concentración, el hierro aumenta hasta el 172%, el calcio permanece constante y el zinc disminuye hasta el 58% del basal. Los factores inmunitarios se mantienen. También el sabor cambia.

Fue el alimento exclusivo durante los casi seis primeros meses de vida, y con la  introducción de la primera pieza de fruta se inició este destete.

Destetar no es quitar la teta. Es un proceso gradual cuya duración no está escrita. Sinceramente, el estigma social de continuar amamantando a un niño que ya camina me ha llevado, no a la clandestinidad, pero sí a no exponerme en público.

Nunca hubo horarios. Al principio tomaban la teta entre 12 y 15 veces al día (cada bebé). Actualmente, hay días que la teta pasa desapercibida y días que la reclaman más de una vez.

Es evidente que hay tantas maneras de lactar como tándem madre-hijo en el mundo.

Doy fe de que destetar es una gran pérdida para la madre. Estoy experimentando sentimientos muy ambiguos. Por un lado, noto que quiero volver a recuperar desmedidamente mi cuerpo, para mi sola; pero, por otro lado, necesito mantener egoístamente éste vínculo con ellos.

¿Estoy alimentando su dependencia hacia mi o, por el contrario, lactar con casi tres años les está sumando autoestima, autonomía y seguridad?

Gran parte de los encuestados a los que nunca se les pidió su opinión, exponen que, excepto en situaciones de hambruna, la lactancia a los 3,6 u 8 años no aporta nada y no puede ser buena para la madurez emocional y psicológica de los niños.

He aquí un tema controvertido.

Dos años y nueve meses. Es el tiempo que llevo destetando.

Tiempo…

Tiempo de amor incondicional.

Tiempo de seguridad, sosiego y tranquilidad.

Tiempo invertido, semilla sembrada.

Tiempo… ese bien escaso, tesoro preciado de la sociedad moderna.

Tiempo lleno de tantos momentos en los que pude parar el tiempo.

Cuna o colecho?

Post publicat per mah


Cuna. Nosotros compramos dos. Sencillas.

Las equipamos de todo lo necesario, a saber: colchón, edredón, protectores laterales, sábanas con motivos infantiles… Pintamos con entusiasmo la habitación destinada para acoger a nuestros retoños. Acabada y a la espera de recibirlos en casa, el pequeño dormitorio transmitía toda la ilusión y esperanza que dos jóvenes futuros padres de mellizos habían plasmado en ella.

Y los angelitos nacieron y con ellos un mensaje inteligible, evidente: “Yo sin mi mamá no duermo”.

Las noches se colmaron de incesantes paseos sonámbulos por el pasillo, de una habitación a otra.

Y, finalmente, Mamá Naturaleza ganó. Los bebés amanecían en nuestra cama día sí y día también.

Nosotros decidimos DORMIR.

Conforme crecían, la altura del somier se convertía en un obstáculo que aumentaba la inminencia del daño. Lógica aplastante: improvisamos un tatami en nuestra habitación uniendo, como si de un puzzle se tratara, el colchón de matrimonio y los dos pequeños colchones de las cunas que quedaron despojadas de su función, dejando así la pequeña habitación desidiosa.

Y así, nos hallamos colechando.

Ellos siguen despertándose igualmente, pero nosotros nos evitamos el deambular nocturno, y ante cualquier sonido extraño, pezón a la boca y aquí paz y después gloria. Lo que salimos ganando no se mide en minutos de sueño. Ganamos momentos dignos de recordar, en donde a mitad de la noche, llenos de oscuridad y luz de luna, nos damos cuenta de lo afortunados que somos de estar juntos y de escucharnos respirar.

Ahora, no sabría vivir sin notar en la madrugada un pie calentito en mi espalda o una mano regordeta en mi cara. No tiene precio amanecer en familia. Cada mañana, mientras mi cuerpo yace aún adormilado, los bebés gatean apresurados a colocar sus mejillas contra la mía. Acto seguido, y después de verificar que papá está cerca, Martí se da prisa a apoderarse del trocito de corcho que utilizamos como sistema de seguridad para bloquear la puerta del pasillo, mientras Sergi roba el teléfono de la mesita de noche de papá.

Supongo que, como no hay plazo que no se cumpla, ellos crecerán y llegará el día en que querrán dormir solos y nosotros nos tendremos que acostumbrar a dormir sin ellos.

Lo que nadie nos quitará, será la sensación de sentirnos acompañados, amados, protegidos, hasta en los sueños.

A Albert, que ilumina mis días.

** Imagen: La Noche Estrellada (Vincent van Gogh, 1889)
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