Familia y escuela

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Durante las últimas décadas se han producido cambios muy importantes en la estructura y en las relaciones familiares.

Entre ellos, destacaría el aumento progresivo de familias con tipologías que antes eran poco frecuentes (monoparentales, homosexuales, familias ensambladas…), la incorporación de muchas madres al mercado laboral, la inmigración y la diversidad cultural que ésta supone o la generalización de horarios laborales que dificultan un funcionamiento familiar normal.

Además, la escolarización se inicia cada vez a edades más tempranas, por lo que la escuela ha ido asumiendo responsabilidades educativas que antes no tenía.

Dada la complejidad de nuestro tiempo y ante esta heterogeneidad, creo firmemente que no es posible educar de forma adecuada en la escuela si no se establece cierta complicidad con la familia. Los docentes no tienen más remedio que contar con los padres para que exista coherencia entre lo que se hace en casa y en la escuela. Y digo “no tienen más remedio “ porque son ellos los que han de abrir las puertas de la escuela al exterior. Son ellos los que han de impulsar el cambio.

Cuando yo estudiaba, recuerdo que mis padres y los de mis compañeros entendían la educación escolar como tarea única y exclusiva de los docentes, convencidos además de que la intervención de los padres en la misma no solo no era del agrado de los profesores sino que también era contraproducente para la evaluación de los alumnos por parte de éstos. Nunca tomaron parte en los consejos escolares y estaban convencidos de que era lo mejor para el buen funcionamiento de la institución y para mi.

En cambio, desde mi rol de madre de alumnos de primaria he podido comprobar que existe una herramienta a explotar en cuanto a la cooperación entre centro y familia: las AMPAs.

Desde siempre han desempeñado una función reivindicativa al lado de los docentes para conseguir nuevos centros, mejores equipamientos, profesorado especialista, más recursos…; han hecho posible la existencia de muchos de los servicios y actividades extraescolares que actualmente ofertan con unos costes más asequibles y sus actividades fuera del horario lectivo contribuyen a la conciliación de los horarios laborales con los escolares.

En definitiva, la AMPA es una herramienta que busca la participación y la calidad en la educación.

Pero cuando hablamos de “participación” no se trata de que todos los padres deban formar parte de la Junta del AMPA o que todos hayan de desear intervenir en la gestión del centro.

La cooperación puede darse en grados muy variados: ser informados, ser consultados, hacer propuestas, tomar decisiones, gestionar, evaluar…. Todas y cada una de ellas son formas de participación.

Por ello, creo que algunas líneas de acción a seguir podrían ser, (aprovechando que estamos en la era de la web 2.0) las siguientes:

  • Realizar actividades de formación dirigidas familias en ámbitos como la inteligencia emocional, prevención de la violencia de género,la prevención de las drogodependencias, las TIC y el uso de Internet, la prevención del acoso escolar, cómo ayudar a los hijos en sus tareas escolares, educar en valores desde la familia, la alimentación saludable y ejercicio físico…
  • Ofrecer a las familias la posibilidad de acceder a materiales didácticos y recursos. específicos, que faciliten el trabajo diario con sus hijos, mediante portales en internet.
  • Dar la posibilidad de una escuela de madres y padres virtual.
  • Crear comunidades virtuales donde las familias puedan compartir experiencias o inquietudes.
  • Realizar campañas informativas desde los centros educativos a las familias, sobre la puesta en marcha de programas que requieren de su colaboración en el ámbito familiar (“Leer en familia”, “Bibliotecas Escolares”,”Programas para la mejora del éxito escolar” …).
  • Apoyar a las familias del alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo, para que en el hogar se realicen actuaciones tendentes a su desarrollo integral.
  • Potenciar en los centros educativos la creación de grupos de apoyo a familias con hijos o hijas con diferentes discapacidades o trastornos, con el fin de que puedan compartir sus inquietudes, dificultades y necesidades, así como encontrar ayuda y asesoramiento respecto de su labor educativa en el hogar
  • Apoyar a las familias para la adecuada conciliación de la vida laboral de los padres y madres y la vida escolar de sus hijos e hijas.
  • Facilitar a las familias la comunicación presencial con el centro educativo, equipo directivo y profesorado.
  • Diseñar actuaciones alternativas para aquellas familias que, por motivos laborales, sociales, de salud o de cualquier otro tipo, tengan dificultades, para asistir regularmente a las establecidas con carácter general.
  • Potenciar actividades de formación del profesorado en resolución de conflictos,negociación y habilidades básicas de comunicación, para propiciar la mejora de las relaciones con las familias.
  • Implicar de forma efectiva a las familias y profesorado en la utilización de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), como vía de información y comunicación entre ellos.

De todas maneras, dadas las circunstancias socioeconómicas en la que nos encontramos inmersos, existirá igualmente un elevado porcentaje de padres y madres que a pesar de todo continuarán sin implicarse por razones muy diversas: porque no creen en la filosofía de la participación, porque no pueden…

A modo de conclusión y de puesta en práctica real de todo lo enumerado anteriormente, mirad cómo los “planes educativos de entorno” que se están impulsando desde la Generalitat de Catalunya son un ejemplo (aunque muy incipiente y aún poco desarrollado), de lo que podría ser la línea a seguir en este sentido.

https://fracasoacademico.wordpress.com/propuestas-y-alternativas/planes-educativos-de-entorno/

¿Participas?

Cumplimos 6

Allá cada uno con su logística familiar, pero lo de celebrar cada cumpleaños cual Primera Comunión me parece de un consumismo inaceptable en los días que corren.

Sólo una vez, cuando Leo tenía 22 días, delegamos esta tarea a un local con piscinas de bolas. Y una servidora, que siempre dijo “de este agua no beberé”, ahora dice “una y no más, Santo Tomás”.

A decir verdad, Albert y yo disfrutamos con la organización del cumpleaños de Martí y Sergi.

No es fácil encontrar alternativas, puesto que la meteo no suele acompañar a finales de octubre. Pero a pesar de ser una fecha otoñal, este año tuvimos suerte, y a petición de los anfitriones, celebramos una merienda animada con una divertida “búsqueda del tesoro”.

He de decir que la organización no es evidente, pero la red está rebosante de ideas geniales.P1040980   Pistas para todos los gustos…P1040981   P1050013…que daban acceso un tesoro repleto de monedas de  un céntimo y a alguna que otra sorpresa.   P1040985 Finalmente y por un importe irrisorio (unos 30 € en total para casi unas veinte personas) pudimos disfrutar de un entretenido cumpleaños pirata al aire libre.

Bueno, bonito y barato. O lo que viene a ser el DIY tan de moda.

Porque de lo que se trata es de pasar un buen momento en buena compañía.

Gracias a todos por compartir un ratito con nosotros.

¡Feliz cumpleaños Martí!

¡Feliz cumpleaños Sergi!

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Placa

La placa que señaliza el despacho de Albert necesita una actualización.

Siéndome encomendada la tarea de reemplazarla, paseo analizando cada una de las que voy encontrando, buscando la inspiración divina.

En vidrio, en blanco sobre negro, a la inversa, más grandes, más pequeñas, con logos o sin ellos.

Lo curioso, es que he podido comprobar el corriente uso de una noble etiqueta: boutique.

Suena bien ¿no? Boutique del derecho.

Hace solo unos días había escuchado este término aplicado también fuera de sus connotaciones de “tienda a la francesa”: banca privada boutique.

Lo de “despacho” o incluso “bufete” ya no vende.

Por lo que veo, todos quieren tener una boutique de lo que sea y, para ser o parecer “boutique del derecho”, tampoco faltan los que solucionan su complejo de inferioridad con impresionantes webs profesionales donde se oferta un nutrido equipo de abogados, con una relación de especialidades desglosadas hacia el infinito, pese a que tras las bambalinas se encuentran tan solo uno o dos abogados con despacho compartido que ofrecen un espejismo a los potenciales clientes.

Autobombo profesional, vaya.

No hay duda de que en las pasadas décadas había una gran distancia entre el pequeño despacho y el gran bufete de nombre lustroso.

Sin embargo, hoy día gracias a la tecnología y a las bases de datos al alcance de todos, la mejor garantía para afrontar con éxito un litigio es que el abogado estudie el asunto como propio y que cuente, claro está, con sólida formación y talento personal.

“D’on no n’hi hano en raja” , como dicen por aquí.

A mis hijos les gusta mucho este cuento, seguro que os suena:

 “ Erase una vez un abogado que puso un despacho, otro abogado que puso un bufete y un tercero que abrió una boutique del derecho”  

Todos sabemos cuál pudo derrumbar el lobo con más facilidad, ¿a que sí?

Lo dicho, que el hábito no hace al monje ni la toga al abogado.

Confieso que debería decirle más a menudo lo orgullosa que estoy. Pero sé que él lo sabe.

Albert, continúa tan noble como siempre.

Cadeau pour la maîtresse de Sergi

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“El reto de ser padres”, Josep Knobel Freud

El viernes pasado asistí a una de sus conferencias, Sr Knobel Freud.

Lo hice a ciegas. Ni me había leído su libro ni lo conocía a usted.

Había curioseado su página web y le había confiado una duda en la pestaña que habitualmente utiliza para responder consultas. Tuve la grata sorpresa de haber recibido notícias suyas no a continuación de mi pregunta, como suele usted hacer publicando su respuesta en la web, sino via mail. Un trato que encontré grato y muy personalizado pese a que su contestación fue tan general que no decía nada en concreto. La antesala de lo que sería su discurso en la conferencia.

Pero había visto el tríptico informativo en la sala de espera de nuestro pediatra de confianza y el cartel publicitario a las puertas de la escuela de mis hijos. Todo esto sumado a la curiosidad que despierta el apellido que usted no esconde y del que tanto se jacta, me animó a asistir a escucharle.

He de confesarle, antes de que continúe leyendo, que me sorprendió la cantidad de estupideces que usted pudo vomitar en tan poco tiempo.

Lo suyo es ignorancia con mayúsculas. Apología al maltrato infantil.

Ahora resulta que no sólo se considera psicoanalista sino que es además ginecólogo, pediatra, matrona, neurólogo, sociólogo, educador social y tantas más especialidades cuyas temáticas no tuvo miedo a tocar cual profesional más cualificado.

“Límites y más límites”, repitió incansablemente. ¿Qué sería de la humanidad si no le pusiéramos límites a los niños?

No, Sr Knobel Freud, ni mis hijos ni los hijos de todos los que estábamos escuchándole son unos malcriados de nacimiento.

Usted mejor que nadie debería saber que los niños merecen ser tratados de la misma manera en que todos queremos ser tratados: con amabilidad y comprensión, dignidad y respeto.

A mi entender, la única clase de disciplina que realmente merece la pena es aquella que algún día permita a mis hijos hacer y comportarse correctamente, aun cuando nadie les esté mirando.

No, Sr Knobel Freud, ninguno de nuestros hijos será un delincuente por no haber llevado a cabo sus cuartelarias recomendaciones. Ninguno de ellos será o no homosexual por haber disfrutado de una lactancia prolongada. Ninguno necesitará tratamiento psicológico por ducharse con sus padres, o por dormir con ellos siempre o puntualmente. Muy a su pesar, ni uno solo necesitará hacer terapia con usted porque no les dimos una bofetada a tiempo.

Usted defiende el hogar disciplinado, en el que los niños no tienen derechos y critica el hogar desmoralizado, en el que los niños tienen todos los derechos.

En cambio, en ningún momento fue capaz de afirmar que puede existir, debe existir y de hecho existe el hogar APROPIADO, en que los niños y adultos tienen los mismos derechos. Sepa usted que los niños son muy prudentes y no tardan en aceptar las reglas sociales.

He de decirle también que como consultor de lactancia no tiene ningún futuro:

“El pecho se da a demanda de la madre, es decir, cada tres horas o a intervalos de tiempo que ella decida”

apostilló usted sin escrúpulos.

Señor Knobel Freud, tal y como recomienda la OMS, el pecho se da a demanda. A demanda quiere decir a demanda. Y a demanda es a demanda. ¿Qué parte de “a demanda” no entiende?

Finalmente he de hacerle saber que hay un aspecto en que estamos totalmente de acuerdo: yo no soy amiga de mis hijos, soy su madre. Mis hijos no esperan amistad de sus progenitores, sino contención y apoyo, que les cubra ciertas necesidades, que les muestre el camino y que los deje avanzar con sus propios pies… Y si esto es lo que necesitan, sus recomendaciones estorban.

No, Sr Knobel Freud, su afable acento sudamericano y su tono jocoso no hacían ninguna gracia. Es usted digno de una buena chirigota en el Gran Teatro Falla.

Como usted bien dijo al comienzo de su discurso, “los niños no nacen con un manual de instrucciones”.

No son robots. Ni ellos ni nosotros. Por suerte.

Il, Elle, Hen – La pédagogie neutre selon la Suède

Me quedé despierta hasta bien pasadas las doce, absorta en el reportaje que ofrecía la televisión cultural franco-alemana ARTE.

Y, he de confesar que una vez finalizado, continúo sin entender el objetivo de lo que se hace llamar “pedagogía neutra” de la escuela sueca Egalia.

En este centro de preescolar de Estocolmo, los profesores evitan utilizar palabras como “él” o “ella” y se dirigen a los niños como “amigos”.

Los pronombres “han” y “hon” (él y ella), han sido sustituidos en la  por “hen”, una palabra confeccionada que no existe en sueco pero que es utilizada por las feministas y homosexuales. “Usamos la palabra ‘hen’’ por ejemplo cuando un médico, policía, electricista o fontanero o viene al jardín de infancia. Decimos “Hen vendrá mañana a las dos”.

Desde el color y la ubicación de los juguetes a la selección de los libros, cada detalle ha sido planeado cuidadosamente para que los niños no caigan en estereotipos de género. Todo está estudiado al punto de que los Legos son colocados en la cocina para sugerir que no existen barreras entre cocinar y construir y que ambas actividades tienen el mismo valor. Se han censurado los clásicos cuentos de princesas, piratas, soldados y aventureros y se ha dado paso preferente a libros que lidian con parejas homosexuales, padres solteros o niños adoptados.

“Cuando se juega a “la casita” y alguien pide ser “la mamá”, se les dice a los niños que pueden haber varias mamás”

Gender neutral ... Egalia's pedagogic emotion dolls

Gender neutral … Egalia’s pedagogic emotion dolls

El experimento busca conseguir una sociedad más igualitaria que permita a las personas expresarse como individuos a su máximo potencial sin las limitaciones de los estereotipos. Pero, ¿es esto posible?

¿Es necesario esconder nuestras diferencias para poder respetarnos en un entorno de igualdad?

Yo creo que el fin no justifica los medios.

Puedo entender la intención moral del proyecto y la comparto abiertamente. Pero estoy convencida de que  no es necesario hacer invento alguno para trasladar a los niños la noción de igualdad y respeto.

No es necesario censurar clásicos para eliminar diferencias de género.

No es necesario colocar los legos en lugares estratégicos para equiparar los juegos de rol con los que requieren ciertas habilidades.

No es necesario retirar juguetes que hagan la más mínima referencia a los roles de la mujer y el varón.

Los niños (y las niñas) pueden jugar a hacer la comida, a conducir tractores, a ser soldados, piratas, indios o vaqueros, sin que sus padres tengan nada que temer.

No me imagino a mis hijos disfrutando sólo con juegos que se reducen a acomodar figuras geométricas muy “neutras”. Sus pasatiempos predilectos son cocinar y disfrazarse de lo que haga falta. Son libres.

A Sergi le gusta el rosa, guisa y se viste de princesa. ¿Y qué?

Martí adora ser un pirata y un soldado medieval. ¿He de prohibirle entonces que lo haga para evitar que sea un violento y desalmado adolescente?

No se trata de censurar información sino de todo lo contrario. De responder a sus preguntas y curiosidades con la máxima naturalidad. De acompañarlos en el camino hacia esta sociedad compleja en la que vivimos, llamando a cada cosa por su nombre: al pan, pan, y al vino, vino.

Como decía Mandela “Ser libre no es solamente desamarrarse las propias cadenas, sino vivir en una forma que respete y mejore la libertad de los demás”.

El video está disponible en la página de ARTE, y no tiene desperdicio.

Une immersion auprès des enfants et des éducateurs d’une école maternelle de Stockholm qui applique une pédagogie singulière destinée à neutraliser les stéréotypes de genre.

Dirigées par Lotta Rajalin, les écoles maternelles Nicolaigården et Egalia, à Stockholm, ont été parmi les premières à appliquer la pédagogie neutre en 1998, date à laquelle le gouvernement suédois a lancé une campagne de lutte contre les stéréotypes de genre dans l’éducation. Cette méthode destinée à promouvoir l’égalité des sexes dès la petite enfance recourt notamment à l’emploi du pronom indifférencié hen pour remplacer “il” ou “elle”. De la première réunion, où Lotta accueille les nouveaux parents, aux scènes de la vie scolaire, les réalisateurs tentent de saisir les clés de cette pédagogie mais aussi les réticences voire les polémiques qu’elle suscite, tout en suivant quelques enfants dans leur famille. Parmi eux, Justus, 5 ans, qui aime à s’habiller en robe, et Lou, 2 ans, qui a deux mamans…

Ni fille, ni garçon

Mettre une jupe à tout le monde pour une danse, proposer à un enfant des couleurs, des jouets et des vêtements sans distinction de sexe, et surtout préconiser l’emploi du pronom neutre hen… Le documentaire montre comment, en tentant de “neutraliser” les genres imposés par nos sociétés, parents et éducateurs se heurtent d’abord aux préjugés et aux traditions. Il pointe aussi certains effets pervers de cette méthode – comme cette petite fille qui veut uniquement s’habiller en rose par réaction – et souligne les charges, parfois virulentes, qu’elle suscite. À l’instar de cette émission de télévision australienne qui se moque ouvertement de la méthode ou, pire, de ces multiples lettres de menaces reçues par l’école qui accusent les éducateurs – traités au passage de “féministes talibans” – de vouloir “homosexualiser” les enfants.

Amigurumi

A mi modo de ver, el ganchillo se reducía al tapete que mi abuela colocaba sobre la tele, como ornamento, pero también para resguardarla del contacto entre ésta y la pareja de bailaores flamencos que coronaba el aparato. Confieso que nunca entendí su utilidad. Ni decorativa ni protectora.

Pero Sara me hizo descubrir el amigurumi, y ésto es todo un universo.

Fue una merienda que se había pospuesto varias veces, hasta nuestras agendas se cruzaron y por fin pudimos ser recibidos en una casa con olor a familia, a pan recién hecho y sabor a crepes caseras.

Mientras los niños jugaban, Sara aprovechó para enseñarme la facilidad del croché. Me animó a comenzar abriéndome así las puertas a un mundo de creatividad y paciencia.

Navegando, he podido saber que en Japón, más allá de su uso como figurita decorativa o juguete, el objetivo que persiguen los amigurumis es alimentar el espíritu del niño. Según la costumbre, cada uno posee un “alma” que lo convierte en el compañero y confidente de por vida de su dueño. Incluso es usual verlos en las oficinas, al lado de los ordenadores como un símbolo de apego o adorno personal.

Ayer probé suerte a seguir un patrón que encontré online y, viendo que la labor adquiría forma, continué envalentonada.

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Tan fácil como respirar y tan difícil como dejar que la paciencia se adueñe de uno mismo.

Como podéis adivinar, el rol de madre “ganchillera” a nivel experimental requiere de kilómetros de lana.

¡Considerad éste vuestro punto de recliclaje!

Sara, ¿para cuándo otra de tus clases intensivas?

¡Que esto empieza a ser adictivo!

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