Être ou ne pas être Charlie: telle est la question

Lo ocurrido en París ha dejado consternado a medio mundo.

Y digo medio, porque la otra mitad no tiene radio, ni tele, ni teléfono, ni whatsapp para saber al minuto quien asistió en primera linea a la marcha parisina organizada por la clase política para protestar por los 20 muertos en los atentados del pasado fin de semana, dar una imagen de unidad en contra del terrorismo y gritar a favor de la libertad de expresión.

No. No encontrarán solución si piensan que el remedio es aumentar los esfuerzos en seguridad, en pro de la libertad o la lucha por ciertos valores a los que obviamente nos adherimos la mayoría de los ciudadanos.

Sin embargo esta violencia atroz y en cierto punto incomprensible no es un problema de religiones ni de culturas.

Es un problema invisible y desesperado de desamparo durante la primera infancia: estamos igual de mal en todas partes. Nacemos iguales en todos los rincones del planeta: hombres buenos. El problema radica en que al no haber sido suficientemente amados durante la niñez, luego buscamos resguardo y pertenencia en cualquier lugar. Un grupo cerrado y protector con una ideología cualquiera puede “hacernos sentir” que somos valiosos.

Porque finalmente, el valor que le damos a nuestra vida -y a la vida de los otros- es proporcional al deseo de vivir.

Y ese deseo de vivir está arraigado en la vivencia interna de haber sido -o no haber sido- amados al inicio de nuestras vidas.

No. No necesitamos protección militar, señores políticos.

Necesitamos que nos devuelvan nuestro derecho a poder dedicarle tiempo a nuestras familias de una manera digna.

Tiempo.

Solucionen eso, y habrán allanado gran parte del camino.

Anuncis

El hombre en busca de sentido, V. Frankl

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Una ración de la herencia del padre de la logoterapia, V. Frankl, no viene nada mal en estas fechas.

Éste es uno de esos libros que merece la pena revisarlo cada cierto tiempo para refrescar valores y obligarnos a hacer un ejercicio de autoanálisis, de reflexión del sentido de nuestras vidas.

Volver a recordar que a pesar de todo no llevamos la cruz más pesada y que somos realmente afortunados.

El autor enfoca la libertad desde un punto de vista espiritual, la “libertad interior”, según la cual “el hombre no es solo producto del entorno sino que tiene capacidad de elección”.

Un ejemplo claro que nos da el autor es que el tipo de persona en que se convertía un prisionero y el conservar o no su dignidad humana era decisión íntima suya.

Así, las personas sensibles acostumbradas a una vida intelectual rica fueron también las que menos sufrieron el daño causado a su ser íntimo a pesar de las nefastas circunstancias físicas y psíquicas en las que se encontraban. Es decir, ejercieron su libertad para soñar, para amar, y para no olvidar su identidad: fueron íntimamente libres.

Al mismo tiempo, expone que esta “libertad interior” no tendría razón de ser si no somos responsables, en tanto en cuanto que en la vida se nos presentan miles de ocasiones para elegir libremente de entre varias opciones, pero sólo cobrará sentido si nuestra elección va acompañada de responsabilidad.

Tanto es así que él explica la teoría de la logoterapia como “la consideración de que la esencia íntima de la existencia humana está en su capacidad de ser responsables”.

Frankl clasificaba a los humanos en dos razas: la raza de los hombres decentes y la de los indecentes.

El autor divide así a la humanidad, recalcando que podemos encontrar ejemplos de ambas en cada persona.

Podemos ser cerdos y santos a la vez.

De nuestras decisiones depende cuál de estas dos cualidades se manifieste en mayor medida.

El libro refleja un sinfín de cualidades más:

  • La libertad y la dignidad de cada individuo a pesar de sus circunstancias.

  • La generosidad, el valor y la compasión con la que algún guardia había comprado medicamentos de su propio bolsillo para los prisioneros.

  • La indignación ante sucesos no tanto por la crueldad de los mismos sino por el insulto que supone hacia seres semejantes.

  • La creatividad y el espíritu negociador de los prisioneros para encontrar soluciones a los grandes problemas de la vida en el campo: cómo encontrar un alambre para los zapatos, cómo conseguir un trozo de pan o unos cigarrillos extra, cómo establecer buenas relaciones con un capo…

  • El compañerismo, elevado a la máxima potencia entre los prisioneros.

  • La fuerza de voluntad, necesaria para mantenerse con vida y no abandonarse a las circunstancias.

  • El optimismo como voluntad de buscar un sentido a la vida.

  • La valentía para arriesgar la vida en situaciones de extremo peligro.

  • El buen humor como arma de lucha para la supervivencia.

  • La perspectiva necesaria para relativizar la situación de extrema dureza.

  • La paciencia y la incertidumbre de los prisioneros.

  • La apreciación de la belleza de la naturaleza.

  • La discreción del prisionero que quiere pasar desapercibido.

  • El poder de persuasión y la humildad con la que ejercía nuestro protagonista.

  • Al mismo tiempo, la lectura deja en evidencia un buen número de defectos del ser humano.

  • La autoridad desmedida, la maldad, la agresividad y la hipocresía...

¿Feliz reflexión?

Perdón…

¡Felices Fiestas!

Recursos online: El Turismo

Un recurso diferente para vuestros niños de Primaria.

Espero que os guste!

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Educación Especial

Desde la concepción de “idiota profundo” pasando por la de “subnormal” o “mongolo” hasta llegar a la de “dificultades de aprendizaje” o “discapacidad” ha tenido que pasar mucho tiempo.
¿Qué pensar de esta evolución histórica que justo estoy empezando a descubrir?
Leyendo el temario, tengo momentos de rabia y vergüenza por las injusticias, vejaciones y maltrato. Por el infanticidio o el rechazo a los “inútiles”; Por todo el sufrimiento que ha sido provocado a estas personas “inocentes” como les llamaron en algún tiempo. Impotencia también de saber que la sociedad no parece haber cambiado mucho como para aceptar la riqueza de la diversidad. Todos compramos las mismas barras de pan sacadas del mismo molde. Todos vestimos del Zara y tenemos un portátil y un teléfono Android.
Todos estamos cortados por las mismas tijeras.
Damos por descontado que vivimos en un país en el que los recursos son reducidos, lo cual actualiza permanentemente el desafío de conciliar el interés general con las necesidades particulares y específicas de las personas con discapacidad y sus familiares.
¿Qué opino de la Educación Especial? Que es una de las labores profesionales más nobles y desinteresadas, que hace de estos educadores unas personas excepcionales.
Una labor que avanza en silencio, sin aspavientos, sin brillo para los demás y a veces entre la desesperación y cansancio de una madre de un niño hiperactivo, de los ataques de maestros que rechazan la integración educativa, e incluso de padres de familia que no quieren que sus hijos trabajen junto a un discapacitado.
¿Hasta cuándo? ¿Cuándo llegará el cambio? ¿Será el siglo XXI la etapa de la inclusión en nuestro país?
La Educación Especial es la gran desconocida para muchos sectores de la sociedad.
Ya ha pasado el tiempo de las vergüenzas, de modelos médicos, y demás bobadas.
Es momento de abrir el espacio que se necesita para una atención a todo tipo de alumnado dentro del sistema educativo ordinario.
Solo cabe preguntar: y nosotros, ¿dónde nos colocamos?, ¿estamos dispuestos a asumir este impostergable reto?

Ser y Tener

Este precioso documental se enmarca en un contexto rural con unas específicas condiciones geográficas y demográficas. Todo hace pensar que el director quiere poner de relieve las deficiencias y la falta de recursos en estos centros. En cambio, aunque estos inconvenientes quedan expuestos en el documental, la temática se centra en la Educación Personalizada que lleva a cabo el señor López.

Este profesor, que ha de hacer frente a una clase heterogénea formada por niños con diferentes edades y niveles de desarrollo, realiza una educación integral e integradora, fomentando la dimensión corporal de sus alumnos (con paseos, juegos en trineo en pleno contacto con la naturaleza o estableciendo hábitos de higiene…); la dimensión intelectual (enseñándoles a pensar con criterio propio); así como la dimensión afectiva (ayudándoles a exteriorizar sus sentimientos…) y la dimensión volitiva (motivándolos). López fomenta la creatividad de sus alumnos ayudándolos a conocerse, potenciando la excelencia personal de cada uno (estimulando a Jojo en matemáticas por ejemplo) y motivando un espíritu crítico. El profesor ofrece la confianza a sus alumnos para que abran su intimidad y se dejen ayudar (por ejemplo, cuando un niño le explica que su padre está enfermo, o cuando habla con la chica que tiene una deficiencia). Él mismo busca su momento de intimidad, en el silencio de la noche, dejando aflorar la creatividad necesaria para la preparación de las clases. Educa a sus alumnos para la convivencia, enseñándoles a compartir, a dialogar, a servir; potenciando las virtudes sociales como la justicia, la generosidad, el compañerismo, el trabajo en equipo, la ayuda entre compañeros (los grandes enseñan a los pequeños), la participación. Predica con el ejemplo de una educación para la paz resolviendo problemas entre alumnos mediante el diálogo, enseñándoles a asumir la responsabilidad de sus actos. Además, el señor López aúna fuerzas con las familias para solventar problemas y las involucra también en la educación de sus hijos (véase por ejemplo, la escena de toda una familia resolviendo una multiplicación) Él educa fomentando la autonomía, dejándoles la libertad de equivocarse dentro de los límites de unas normas y una disciplina (deben esperar el premiso del profesor para tomar asiento, deben acabar las tareas a tiempo…).

López aprovecha los errores de los alumnos para hacerlos mejores personas. En última instancia, el profesor les acompaña en su proyecto a corto plazo de pasar de curso, educando así la voluntad de los alumnos en la disciplina, en el sacrificio y en el esfuerzo.

Como vemos, lo que hace de esta película un ejemplo de Educación Personalizada es el objetivo final del profesor, que no es otro que preparar a los niños para la vida.

Unidades y decenas

Para entender estos conceptos, nada mejor que introducirlos en el juego.

Aquí tenemos a Sergi, un vendedor de habichuelas que antes de abrir su tienda prepara paquetitos de diez.

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El cliente pide, el vendedor cuenta.

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Y utiliza las balanzas de las “dizaines” y las “unités” para verificar el total.

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Zona de confort

Supongo que mi zona de confort es muy similar a la de cualquier padre o madre de familia de hoy en día.

Con este nuevo rol que nos regalan los hijos, también adquirimos un espíritu conservador que nos empuja a mantenernos en nuestra zona más cómoda, para bien o para mal, pero cómoda.

La sabiduría popular diría aquello de “Virgencita, Virgencita, que me quede como estoy”.

Sentir la seguridad que te da la estabilidad laboral, familiar y sentimental, es básico para vivir sin el estrés que genera el temor a errar; y así he disfrutado de los últimos siete años de mi vida gracias al apoyo incondicional de mi marido.

Pero la realidad es que nos toca aprender a vivir en un eterno cambio.

La vida está llena de etapas.

Y ésta en la que me encuentro ahora, me ha parecido un momento muy oportuno para salir de mi zona de confort y zambullirme de lleno en mi zona de aprendizaje a pesar de la incertidumbre y el cambio de hábitos que este gran salto supone.

Este reto que tanto vértigo me da en un principio, se ha visto generosamente motivado por una metodología al alcance de mis posibilidades logísticas, animándome a ganarle el pulso a la tensión emocional y acercándome cada día un poco más a la zona mágica con la que me gusta soñar.

En cualquier caso, si la zona de pánico me superase, intentaré acordarme de aquello que decía Edison: “Muchos fracasos en la vida han sido de hombres que no supieron darse cuenta de lo cerca que estaban del éxito cuando se rindieron”

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