El lector (The reader), de Bernhard Schlink

De vacaciones, paso rápidamente por la biblioteca del lugar y escojo unos cuentos infantiles para los niños y unas lecturas para los padres que nos permitan disfrutar con ellas y al mismo tiempo que sean susceptibles de ser acabadas, leyendo en nuestros escuetos ratitos libres, y antes de que tengamos que volver.

Escogí este título porque quería cambiar de registro. Después de la novela de Assa Larsson, me apetecía algo menos negro. Pero me encontré con un libro que no esperaba.

El primer tercio muestra el romanticismo, la fuerza del erotismo, el amor adolescente, el retrato de la Alemania de postguerra… Éste es el hilo conductor de toda la trama, la relación que se establece y perdura entre un adolescente y una señora veinte años mayor.

Pero el resto del libro es de una temática totalmente diferente. Sí, el Holocausto es un elemento principal, pero no considero que sea el transmisor. Las dos últimas terceras partes describe el juicio contra criminales de guerra, cinco mujeres acusadas, entre ellas, Hanna Schmitz así como la sentencia y las repercusiones de ésta para ambos protagonistas.

Encuentro que para ser una lectura de menos de doscientas páginas, condensa demasiados temas en los que el autor no puede profundizar y algunos quedan un poco confusos: el analfabetismo, el sentimiento de vergüenza, los distintos sentimientos de culpa, el arrepentimiento, el impacto que tiene el amor adolescente con una mujer madura sobre la vida del protagonista…

“El Lector” resalta también el sentimiento de culpabilidad del mundo alemán frente al judío, como un pasado que marca el presente de quien no vivió ni participó de ello. Las nuevas generaciones alemanas son consideradas igual de culpables que sus progenitores. En este punto del libro, se abre una visión de lo que tuvo que vivir la gente en la posguerra, cuando ellos luchaban por un futuro mejor, eran vistos solo por su pasado, la nueva generación tuvo que tomar las riendas de su nación y juzgar lo ocurrido.

De tantos temas propuestos y dejados al aire, en mi lectura personal hay uno que ha continuado vivo en cada unos de los capítulos, acciones, decisiones y desenlace, y que finalmente para mi se convierte en la cuestión principal del libro: el problema de la identidad humana y la necesidad de ser reconocido por los demás. Hanna es una especie de Frankenstein, una persona privada de identidad. El drama que nos presenta esta historia se desarrolla más en la lucha interior de la protagonista que en los horrores externos que se narran. El derecho a la supervivencia sea cual fuere la situación, al acogimiento, a la inclusión y al aprecio, necesario para una vida digna y plena.

Un libro con muchas lecturas. Ética, filosofía e historia a profundizar tanto como al lector le apetezca.

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