“The boy in the striped pyjamas” (El niño con el pijama de rayas)

Paso cada día por la librería de al lado de casa y durante mucho, mucho tiempo estuvo allí.

Después escuché que se había convertido en un film muy valorado y todas las críticas que llegaban a mis oídos eran muy positivas, acompañadas, eso sí, del dolor y la trascendencia de la temática.

Un día frío de estos que últimamente nos acompañan, en los que se agradece la calidez de poder merodear por las estanterías de la biblioteca, lo encontré en versión original y me lo quedé.

¿Me gusto?

No fue lo que me esperaba.

El argumento ya fue desvelado en la gran pantalla: Bruno, de nueve años, es hijo de un comandante nazi que es destinado a dirigir el campo de concentración de Auschwitz. El niño pasará de una vida tranquila en Berlín a vivir en una casa junto a la alambrada del campo de concentración. A lo lejos consigue ver a muchas personas con pijamas de rayas y entabla amistad con uno de ellos de su misma edad.

De los veinte capítulos en los que se divide el libro, los nueve primeros son simplemente descriptivos, siempre desde el punto de vista de Bruno. Se pone de manifiesto la forma de vida familiar, la pedagogía basada en el miedo disfrazado de respeto, las relaciones entre unos y otros, la autoridad del patriarca, el silencio de los empleados, la mezquindad de los soldados…

Cualquier persona sensible siente interés ante temas como el Holocausto judío y eso juega a favor del autor, que hace que el lector sepa más que su personaje y sea quien adivine todo lo que Bruno (sorprendentemente) no comprende.

La cara más cruel del genocidio nazi se menciona muy de pasada y queda muy maquillada través de los ojos de Bruno, quien no entiende  la mayoría de los hechos que suceden a su alrededor. Esto me resulta algo increíble: la ignorancia de este muchacho de nueve años, a quien sin embargo, se le ve reflexionar con cierta soltura sobre otros temas.

En el capítulo diez, Bruno conoce a un niño del otro lado de la alambrada con el que mantiene unas conversaciones muy forzadas como si ambos fuesen ignorantes e inocentes sobre sus propias circunstancias.

Mucha ficción. Abundan las casualidades como que los dos niños hayan nacido el mismo día, que el niño polaco sea casi de los pocos que saben alemán allí, que haya un sitio en la alambrada con un agujero y que no esté vigilado, que todos puedan pasearse con tanta facilidad por el campo, que justo cuando va a desencadenarse la tragedia Bruno tiene piojos y le rapan la cabeza… Bueno, bueno…

The only thing this story missed was Anne Frank skipping through the camp with a tea set!

No me ha emocionado, y mira que soy de lágrima fácil.

En cualquier caso, su corta extensión, su prosa sencilla y la sutileza con la que se trata una temática tan dura como ésta son elementos que, a mi entender, hacen de este libro una lectura muy recomendable para introducir esta parte de la Historia a jóvenes lectores.

Más información:

El niño con el pijama de rayas
John Boyne
Traducción: Gemma Rovira Ortega
224 pp
Ediciones Salamandra
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