Destete

Dos años y nueve meses dando la teta.

¿Poco?

¿Mucho?

¿Demasiado?

No pretendo batir ningún Record Guinness.

Amamantarlos no fue ninguna decisión tomada de antemano. Fue y punto.

Dar la teta es mi segunda gran historia de amor.

No lo hice ni lo hago porque la leche materna aporte todos los nutrientes al bebé, o refuerce su sistema inmunológico y ayude a protegerle de enfermedades, disminuya la mortalidad infantil o fomente el desarrollo intelectual…

No hubo lugar a otras opciones porque de pequeña así lo vi hacer a mi madre con mis tres hermanas. Gracias mamá.

Sea cual fuere la razón por la que doy el pecho, siempre me sorprenderá cómo las características de la leche materna se mantienen y adaptan según van evolucionando las necesidades del bebé y según el momento del proceso destete en el que nos encontremos. A menor hambre, menos succión y menor estimulación para el pecho, que produce menos leche.

Existen algunos estudios que evalúan los cambios en la composición de la leche materna durante el proceso del destete: la concentración de proteínas aumenta hasta el 142% del basal, los lípidos mantienen su concentración, el hierro aumenta hasta el 172%, el calcio permanece constante y el zinc disminuye hasta el 58% del basal. Los factores inmunitarios se mantienen. También el sabor cambia.

Fue el alimento exclusivo durante los casi seis primeros meses de vida, y con la  introducción de la primera pieza de fruta se inició este destete.

Destetar no es quitar la teta. Es un proceso gradual cuya duración no está escrita. Sinceramente, el estigma social de continuar amamantando a un niño que ya camina me ha llevado, no a la clandestinidad, pero sí a no exponerme en público.

Nunca hubo horarios. Al principio tomaban la teta entre 12 y 15 veces al día (cada bebé). Actualmente, hay días que la teta pasa desapercibida y días que la reclaman más de una vez.

Es evidente que hay tantas maneras de lactar como tándem madre-hijo en el mundo.

Doy fe de que destetar es una gran pérdida para la madre. Estoy experimentando sentimientos muy ambiguos. Por un lado, noto que quiero volver a recuperar desmedidamente mi cuerpo, para mi sola; pero, por otro lado, necesito mantener egoístamente éste vínculo con ellos.

¿Estoy alimentando su dependencia hacia mi o, por el contrario, lactar con casi tres años les está sumando autoestima, autonomía y seguridad?

Gran parte de los encuestados a los que nunca se les pidió su opinión, exponen que, excepto en situaciones de hambruna, la lactancia a los 3,6 u 8 años no aporta nada y no puede ser buena para la madurez emocional y psicológica de los niños.

He aquí un tema controvertido.

Dos años y nueve meses. Es el tiempo que llevo destetando.

Tiempo…

Tiempo de amor incondicional.

Tiempo de seguridad, sosiego y tranquilidad.

Tiempo invertido, semilla sembrada.

Tiempo… ese bien escaso, tesoro preciado de la sociedad moderna.

Tiempo lleno de tantos momentos en los que pude parar el tiempo.

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Una resposta

  1. […] Sea cual fuere la razón por la que doy el pecho, (seguir leyendo…) […]

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