La siesta del pez

Tom & Jerry

Había una vez unos coloridos peces que nadaban sorteando a sus iguales en pequeños y saturados acuarios de un centro comercial cualquiera.

Estaban habitualmente frecuentados por niños que fusionaban sus pequeñas narices en el cristal y quedaban cautivados con los hipnóticos y relajantes vaivenes. Expuestos en un lateral del pasillo que confinaba a los lavabos públicos del establecimiento, tenían siempre público asegurado.

Martí y Sergi se convirtieron en unos incondicionales admiradores del lugar así que sus padres no dudaron en regalarles una sencilla pecera redonda y dos simpáticos ejemplares de colores a los que bautizaron Tom y Jerry.

Los niños estaban alegres. Sergi se encargaba de cuidar a Tom y Martí a Jerry. Y sus padres gestionaban contentos la limpieza periódica del recipiente (aunque resultase ser más a menudo de lo que les vendieron).

Tom, un fantail, vivaracho, se contoneaba y escondía entre los agujeros del centro decorativo sumergido en el agua.

Jerry, un miracielos, mucho más tranquilo, paseaba contento y relajado, y a veces jugueteaba con su colocataire preferido.

Pero un desdichado día, Martí descubrió que Jerry no estaba:

– Papa, no Jerry, sólo Tom! – dijo con la voz entrecortada.

– Jerry ha querido volver con sus amigos de su antigua pecera – mintió.

Dos días después Sergi comentaba:

– Papa, no Tom, no Jerry.

Dos menos, como el drama teatral.

Así fue como nuestra família descubrió que las peceras redondas son una tortura para estos tipos de peces, sobretodo por el espacio reducido y la poca cantidad de agua.

Con suerte, una pecera grande puede contener como mucho de 10 a 15 litros, una nimiedad. La poca agua no solo se ensucia con rapidez sino que también se calienta fácilmente. Además, debido a la forma redonda, el espacio de contacto entre el agua y el aire es tan escaso que se genera una constante falta de oxigeno.

Por otra parte, el entorno de estas peceras no les brinda variación ni interés. No pueden recluirse de otros peces ni buscar comida como les gusta. Tampoco ofrece gran posibilidad de movimiento. Los peces necesitan nadar considerables distancias y en una esfera redonda solo pueden marearse en círculos.

Ahora, nuestra pecera luce limpia y vacía en el mismo sitio, esperando ser reciclada como el último grito en interiorismo y decoración.

Pensábamos liberar a Wally pero Nemo tuvo mejor suerte.

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3 Respostes

  1. ,Escale Hoy,
    Tom and Jerry
    Stan and Laurel.

    Muy encantade de volve a ver.
    Very nice to meet you, Martha and the boys,
    cheers Jan

    Did you know !

  2. Hola Jan,
    Ens ha encantat retrobar-nos amb tu aquesta tarda…
    Sempre guardarem un record molt entranyable de les sessions, els dimecres al cineclub.
    El videoclip és molt interessant.
    Moltes gràcies i fins aviat.
    Albert i Marta

  3. […] vuelve a pedir unos peces, y, tras la experiencia vivida (D.E.P.), hemos preferido tener unas mascotas diferentes pero tan o más […]

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