Cuna o colecho?

Post publicat per mah


Cuna. Nosotros compramos dos. Sencillas.

Las equipamos de todo lo necesario, a saber: colchón, edredón, protectores laterales, sábanas con motivos infantiles… Pintamos con entusiasmo la habitación destinada para acoger a nuestros retoños. Acabada y a la espera de recibirlos en casa, el pequeño dormitorio transmitía toda la ilusión y esperanza que dos jóvenes futuros padres de mellizos habían plasmado en ella.

Y los angelitos nacieron y con ellos un mensaje inteligible, evidente: “Yo sin mi mamá no duermo”.

Las noches se colmaron de incesantes paseos sonámbulos por el pasillo, de una habitación a otra.

Y, finalmente, Mamá Naturaleza ganó. Los bebés amanecían en nuestra cama día sí y día también.

Nosotros decidimos DORMIR.

Conforme crecían, la altura del somier se convertía en un obstáculo que aumentaba la inminencia del daño. Lógica aplastante: improvisamos un tatami en nuestra habitación uniendo, como si de un puzzle se tratara, el colchón de matrimonio y los dos pequeños colchones de las cunas que quedaron despojadas de su función, dejando así la pequeña habitación desidiosa.

Y así, nos hallamos colechando.

Ellos siguen despertándose igualmente, pero nosotros nos evitamos el deambular nocturno, y ante cualquier sonido extraño, pezón a la boca y aquí paz y después gloria. Lo que salimos ganando no se mide en minutos de sueño. Ganamos momentos dignos de recordar, en donde a mitad de la noche, llenos de oscuridad y luz de luna, nos damos cuenta de lo afortunados que somos de estar juntos y de escucharnos respirar.

Ahora, no sabría vivir sin notar en la madrugada un pie calentito en mi espalda o una mano regordeta en mi cara. No tiene precio amanecer en familia. Cada mañana, mientras mi cuerpo yace aún adormilado, los bebés gatean apresurados a colocar sus mejillas contra la mía. Acto seguido, y después de verificar que papá está cerca, Martí se da prisa a apoderarse del trocito de corcho que utilizamos como sistema de seguridad para bloquear la puerta del pasillo, mientras Sergi roba el teléfono de la mesita de noche de papá.

Supongo que, como no hay plazo que no se cumpla, ellos crecerán y llegará el día en que querrán dormir solos y nosotros nos tendremos que acostumbrar a dormir sin ellos.

Lo que nadie nos quitará, será la sensación de sentirnos acompañados, amados, protegidos, hasta en los sueños.

A Albert, que ilumina mis días.

** Imagen: La Noche Estrellada (Vincent van Gogh, 1889)
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3 Respostes

  1. Sensible, exquisit…

  2. […] “How children fail” de John Holt Posted on dijous 13 maig 2010 by ass Post publicat per mah […]

  3. […] Viendo que la necesidad de economizar espacio apretaba, se nos ocurrió pensar en aquellas cunas que compramos y que poco utilizamos. […]

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