Conciliación laboral

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El cariño entre padres e hijos, vínculo parental, es una necesidad biológica de todos los primates:“…los procesos del vínculo, entonces, no pueden más ser vistos simplemente como un medio para mantener durante el desarrollo la proximidad y el contacto con una figura de referencia afectiva, sino que llega a ser el sistema autorreferencial por excelencia para el desarrollo de la indentitad personal” (John Bolwby)

Bolwby, era el cuarto de seis hijos. Criado por una niñera, muy a la moda tradicional británica de su clase, con cuatro años se queda sin su amada babysitter, hasta ese momento su principal cuidadora. Debido a sus experiencias de niño, mostró una inusual sensibilidad al sufrimiento infantil a través de su vida y ya en el siglo pasado nos describía el proceso por el cual el infante desarrolla un firme apego o unión a su madre durante sus primeros años de vida y nos hacía saber que si éste se rompe causaría serias consecuencias.


Pero a pesar de las evidencias, el instinto, los estudios, y el sentido común, el mundo laboral, diseñado por los hombres y para los hombres, continúa pasando como una apisonadora sobre muchísimas mujeres que no tienen elección: familia o trabajo. Nadie parece plantearse cómo esa ruptura forzosa a tan temprana edad afecta a la salud y a la vida emocional del pequeño, que se pasa la mayor parte del día en brazos ajenos, enganchado al falso consuelo del chupete y del biberón.

En este sentido, y en muchos otros, el autor de “Bésame mucho” es rotundo: nos recuerda los experimentos con gorilas que se “olvidan” de cómo ser madres cuando las meten en la jaula. A los hombres y a las mujeres nos pasa algo similar: vivimos en estado de cautividad, confinados en ambientes artificiales, atrapados por normas culturales y alejados de nuestros instintos y nuestros imperativos biológicos.

Nuestra preocupación por la conciliación de la vida familiar y laboral fuerza a los gobiernos a la creación de más plazas de guarderías con las que nos quieren vender la solución del problema. A esto se le suma el bulo del “tiempo de calidad” ¿De verdad su jefe aceptaría que usted trabajase dos horas “de calidad” en vez de ocho “de no calidad” por el mismo sueldo? Entonces, ¿por qué nos parece tan lógico cuando hablamos de nuestros hijos?

¿Y dónde situamos al padre en toda esta trama? Existe el mito de que tradicionalmente los hombres se han lavado las manos en cuanto a la puericultura más rústica. Pero nunca la figura del padre estuvo tan distante de su descendencia como en el tiempo presente. El alejamiento del padre es fruto de la revolución industrial. Los padres han trabajado toda la vida en casa o han velado por la protección de sus hijos. Su papel puede cambiar, como lo está haciendo ahora, pero el mito es obsoleto. Y como muestra un botón: el padre de mis hijos. Gracias, Albert, por los largos paseos sin rumbo.

Estar tan cerca de tus hijos es navegar a contracorriente, pero yo estoy convencida de una cosa: cuidar de nuestros hijos es cuidar de la sociedad del futuro.

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2 Respostes

  1. Gràcies, Marta, per la part que em toca!

  2. […] Cuna o colecho? Posted on dimarts 20 abril 2010 by ass (Post publicat per mah) […]

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