Despedida de soltero

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Mes de marzo. Aún hace frío pero el grupo ya piensa en el buen tiempo del agosto, día D hora H.

Tres amigos de infancia y dos despedidas de soltero. Mañana la última, la de Juan, psico cirquero de voluntades experto en bajar vasos de un solo sorbo. Su móvil hace meses que sufre una eterna invasión de mensajes que dibujan una perniciosa sonrisa en su cara al recordar la cólera de los invitados a las bodas de Pedro y Carlos e instauran en él la incertidumbre, el pánico a la venganza de sus íntimos hacia él. Ríe. Es tarde. Mañana es el día. Juan no puede dormir.

Recuerda con buen sabor de boca la primera despedida. La de Pedro fue eterna. Hotel en Marbella, cena y visita obligada al club de alterne más cercano. Primera ronda. Güisqui. Local acogedor que no conservaba la lógica de la vida cotidiana donde la coherencia se transformaba en un sinsentido de luz tenue de agradable color carmín, placentero, cómodo. Excitación. Segunda ronda. Látex. Perfume barato. Francés? Griego? Agujeros oscuros y malolientes de bajos precios y música estruendosa. Todas afirman que tienen más de 18 mientras toman licor de menta con la firmeza de una mujer mayor, pero sus finas voces, sus cuerpos adolescentes y sus ojos inocentes delatan sus verdaderas edades. Gran familia unida. Mentiras. Mediocridad. Anarquía. Son altas horas de la madrugada. – Vístete y paga que hemos de marchar!-

La luz del día se dejaba entrever. El avión de vuelta a casa salía en dos horas. Facturación y check in. Cuando Pedro abrió los ojos, se halló aún en la habitación del hotel. Esposado a la cama. Vanos intentos por ser escuchado. Paralelamente, el resto del grupo hacía la digestión de los excesos de la noche en incómodos asientos del vuelo de vuelta.

La segunda despedida, la de Carlos, no podía ser menos. Después del Show-Girls y de engullir un buen número de combinados, lo exportaron en un tren dirección Paris sin más atuendo que unos pantalones y un par de euros. Por suerte pudo llegar a tiempo a la boda.

Hoy es el día D. Juan se guarda en casa con la esperanza de que el tiempo pase inadvertido. No hay suerte. El grupo ya está a las puertas. Palpita. Sus piernas tiemblan.- Tranquilo Juan, la noche pasará rápido – piensa mientras toma aire y sale de casa al encuentro del grupo.

Tras una cena tranquila marchan al local de copas más cercano.

– Lo de siempre? Pregunta la camarera.

– No. Una botella de agua, por favor- anuncia Pedro, cirujano- mañana tengo una operación muy importante y necesito estar sobrio.

Es una gran noticia para Juan. Las posibilidades de ser el mártir de la noche se desprenden. Se alejan y se desvanecen en cada minuto que pasa, en cada sorbo de serenidad de Pedro. El tiempo no pasa en balde, piensa. De aquellas despedidas locas sólo queda el recuerdo. La madurez se ha apoderado del desequilibrio juvenil de la época. La velada se presenta corta y serena. El grupo decide cambiar de local.

Al subir al coche, Juan nota un olor anómalo, totalmente desconocido para él. Lapsus. Juan pierde el conocimiento. (…) Despierta. Hay luz del día y se adivina en la cama de un hospital. No sabe cuánto tiempo ni qué ha pasado durante su letargo. Siente un enorme dolor torácico. Consigue reconocer a Carlos y Pedro haciendo antesala a cada lado de la cama.

– ¿Cómo te encuentras Juan?-

– Bien, un poco aturdido. ¿Qué ha pasado? Lo último que recuerdo es un fuerte olor que provenía del asiento de atrás del coche.

– Era cloroformo. Queríamos darte una sorpresa. ¿Puedes incorporarte?

Juan se destapa, se dispone a levantarse y he aquí su asombro. Ahora… ¡tiene tetas! Pero no como todo hombre. Tiene unos senos preciosos, erectos, tersos, resplandecientes, enormes. Pezones dibujados a la perfección. ¡Pedro había hecho un trabajo excelente! Juan se mira patidifuso, los analiza y manipula con cuidado. Estupefacto.

– Tengo un problema amigos míos- dice seriamente – ¿Cómo lo haré mañana para caber en el esmoquin?

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4 Respostes

  1. Osti Marta. Quina por hem fa el teu text…. Espero que no el llegeixin l’Armand i en Lazlo.

    A part d’aixó està molt bé aquest text, endevant amb la creació artistíca.

    Carles

  2. Doncs, jo si que espero que l’Armand i en Lazlo ho llegeixin, però com diu la Palmi, “no tenim la sort de tindre cap cirurgià al grup”!
    De totes maneres, estic segura que no t’escaparàs d’una bona trastada!!!!
    M’alegro que t’hagi agradat!
    Gràcies,
    Marta

  3. […] 15 de novembre: Sant Albert Posted on dijous 26 novembre 2009 by ass (Post publicat per mah) […]

  4. Hola! Estoy toltamente de acuerdo con lo que has escrito en el blog. Sigue asi de bien, ya que blogs como este no abundan demasiado en la red. Un saludo!

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