Naturalmente

Son famosos en EE.UU. y unos completos desconocidos en nuestro continente. Mientras el monstruo estadounidense ya ha empezado su lucha contra este nuevo invento del hombre, la pequeña Europa se envenena sin enterarse. Los trans gras o aceites hidrogenados nos invaden. Las grandes usinas han encontrado la forma de bajar costos en la producción de alimentos masivos. Y no sólo son los reyes del ahorro, sino que además, los productos elaborados con trans gras son más sabrosos y tienen una vida más larga. Entonces, donde está el problema?

Por definición, la hidrogenación de aceites y grasas es un importante proceso de catálisis heterogénea gas-sólido-líquido en el cual se reduce el grado de instauración de los triglicéridos naturales con el fin de convertir los aceites líquidos en grasas sólidas de aplicación en la industria de la alimentación, confitería, cosmética, plastificantes, etc. Con esto, por una parte se obtienen grasas plásticas a partir de un aceite líquido y además, se consigue dar una vida más larga al producto.

Fue interesante saber que tras la hidrogenación es imposible reconocer el tipo de aceite vegetal original utilizado en el proceso. También fue interesante ver cómo, en un documental en ARTE sobre el tema, una persona bien situada en la jerarquía comercial de McDonald’s, mostraba orgulloso a la cámara la limpieza de la cocina, la efectividad del personal y los bloques de grasa que utilizaban para cocinar como sustituto al oro líquido obviamente más elevado en su precio de coste. Axiomáticamente no supo dar una explicación a las preguntas incisivas del periodista.

No hace falta comentar que la ingesta abusiva de esta sustancia presente en muchos de los alimentos con los que se ceba la sociedad actual está ligada a riesgos de enfermedades cardíacas. Ingesta abusiva. De momento la prohibición de la utilización del aceite hidrogenado para fines alimenticios continúa en stand by. A pesar de los esfuerzos de organizaciones en pro de una correcta nutrición por vetarla, seguiremos encontrando en nuestro establecimiento habitual pan de molde, ese que no se seca, que dura semanas inmune, tierno y con ese sabor inconfundible a… pan de molde…( ¿desde cuándo el aceite es un ingrediente del pan?) ya que aún no se ha podido demostrar que se pueda ingerir tal cantidad diaria que provoque la muerte instantánea.

En otro extremo no tan lejano encontramos que uno de los calificativos más empleados, de modo incluso abusivo, a la hora de promocionar un producto alimenticio es, sin lugar a dudas, y especialmente en los últimos años el de “natural”. (Se aceptan como sinónimos los famosos BIO, Light, Integral, Fat free, Ecology… en el idioma de Shakespeare todos hacen una buena labor en el terreno publicitario)

Nos deben querer hacer creer que los yogures se recogen del árbol yogurero, o que las galletas integrales nacen debajo de las piedras, naturalmente.

Paradójicamente, el mito de la alimentación natural consiste, a fin de cuentas, en atribuir a los llamados “alimentos naturales” propiedades que son, de hecho, sobrenaturales, sin posible explicación racional. La pseudoetiqueta “natural” hace pensar, a su vez, que es inocuo para la salud y en este sentido basta recordar que a Sócrates lo mataron los atenienses con el jugo de una planta denominada cicuta y “naturalmente” que se murió.

Y qué? Lo que no mata, engorda!

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Una resposta

  1. […] Post publicado por mah. […]

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